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Turismo

Guía para viajar en el tren de Amtrak: Mi experiencia de 28 horas por la costa este.

Kevin Ortiz

Kevin Ortiz

11 de septiembre de 2026

Guía para viajar en el tren de Amtrak: Mi experiencia de 28 horas por la costa este.

Fotografía by Ureflect

Fue una experiencia increíble, aunque tomó bastante tiempo. Sin embargo, los paisajes que se ven en el camino fueron geniales, una experiencia que vale la pena vivir y con precios bajos siempre y cuando viajes en clase Coach, la cual realmente no tiene mucha diferencia con la clase Business.

Para comenzar, lo primero es comprar los boletos. Se puede usar la aplicación de Amtrak y, si la revisas constantemente, puedes encontrar muy buenos precios para diferentes trayectos. En una ocasión logré conseguir un boleto de Nueva York a Washington D. C. por tan solo $25 dólares; eso sí, era un tren que salía a las 4:40 a. m., pero me pareció una excelente opción porque fue directo. No se necesita tener un usuario, puedes comprar tus boletos ingresando como invitado; no obstante, si creas una cuenta, pienso que te pueden salir mejores ofertas, aunque es solo una idea y no un hecho comprobado. Si quieres más información, entra a la página oficial de Amtrak haciendo clic Aquí.

Es indispensable llevar entretenimiento para trayectos largos. Para nuestra fortuna, los asientos son bastante cómodos y permiten reclinarse lo suficiente como para poder dormir. Los libros, computadoras, tabletas, juegos de mesa o cualquier idea que se te ocurra para pasar el tiempo son completamente válidas. Mucha gente aprovecha el tiempo para trabajar o terminar proyectos pendientes, mientras que otros ven películas. El tren tiene Wi-Fi gratuito, aunque es recomendable que, si vas a ver películas o series, las descargues con anticipación, ya que en algunos tramos del camino suele irse la señal o ponerse lenta. Además, la señal móvil también se pierde por momentos. Por otro lado, cada asiento cuenta con tomas eléctricas donde puedes conectar cualquier dispositivo.

En cuanto a la comida, el tren cuenta con cafetería y restaurantes, pero también puedes llevar tu propia comida. Nosotros no somos muy amantes de la comida rápida tradicional de EE. UU., por lo que procuramos llevar nuestros propios alimentos, ya sea preparados en casa o comprados en restaurantes que nos gustan. Los precios de la comida en el tren son promedio, así que por eso no tienes de qué preocuparte. Si prefieres evitar la molestia de llevar más equipaje con alimentos, tienes la opción segura de encontrar bastantes cosas a bordo.

Los baños son normales, muy parecidos a los de cualquier otro medio de transporte masivo. Durante el día se mantienen limpios; ya en la noche noté que nadie se encargaba de esa tarea y, al llegar el amanecer, estaban bastante sucios, pero a primera hora de la mañana alguien los limpiaba nuevamente.

El tren hace algunas paradas de hasta 30 minutos solo en ciertas estaciones; ahí es bueno aprovechar para salir a tomar aire y caminar un rato, pero sin alejarse mucho, ya que nunca se sabe el momento exacto en el que el tren volverá a avanzar. Sin embargo, lo cómodo de viajar en tren es que, si te cansas de estar sentado, puedes caminar por los pasillos, ir a la cafetería o al restaurante. Esto me parece algo excelente, ya que puedes levantarte constantemente a estirar las piernas, lo que hace el viaje mucho menos pesado, algo que en un autobús es más complicado por lo estrecho del espacio y por los cambios de velocidad o curvas.

Es completamente una aventura. Otro punto a favor es que puedes llevar hasta dos maletas grandes por persona y los paisajes que vas a ver son algo único e inigualable. En nuestro caso, una vez viajamos desde Miami hasta Washington D. C. en pleno mes de enero. Fue increíble ver cómo el paisaje tropical iba cambiando progresivamente, milla por milla, hasta encontrarnos con un entorno completamente invernal. Cada milla que avanzábamos se veía más y más nieve; fue algo único de presenciar y que vivirá en mi memoria para siempre.

Así que, si buscas una manera segura y tranquila para viajar, esta es una muy buena opción, aunque si el tiempo es tu prioridad, no será la mejor. En cuanto a los controles de seguridad, son muy simples: no pasas por detectores de metales y algunos hispanos suelen preocuparse por la posible presencia de ICE. En mi experiencia personal, jamás he visto algo semejante, pero son tiempos impredecibles y no podría asegurar que no pase o haya pasado. Aun así, pienso que es la manera más segura de recorrer distancias largas en cuanto a ese tema, ya que los aeropuertos tienen controles mucho más estrictos.